Estalló el ingreso en la FIO: 415 estudiantes y un futuro en marcha

Con un 30% más de matrícula que en 2025, la Facultad de Ingeniería dio la bienvenida a una nueva cohorte que inicia su camino universitario. Autoridades, familias y estudiantes compartieron una jornada atravesada por emociones, expectativas y la convicción de que la universidad pública transforma vidas y abre puertas al futuro.

“Siempre me gustaron la matemática y la física, y elegí Ingeniería Civil porque me fascinan las grandes estructuras”. Luciano llegó desde Azul con una mochila llena de ilusiones, expectativas y una certeza: empezar una carrera que le permita construir el futuro que imagina. Como él, cientos de jóvenes cruzaron por primera vez las puertas de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN para participar del inicio del Ciclo Introductorio 2026, el primer paso de una trayectoria que los proyecta como los y las ingenieras que en la próxima década estarán transformando la sociedad.

Durante el lunes, el SUM del Complejo Universitario se vio repleto de personas, miradas atentas, cuadernos nuevos, celulares listos para registrar cada dato, y un clima atravesado por nervios, ansiedad y de emociones compartidas. “Explotó la matrícula”, expresaron desde la institución y los números lo certifican: 415 ingresantes, que representan un crecimiento del 30% respecto del 2025. El dato es contundente no sólo porque refleja el interés por las carreras científico-tecnológicas sino por la confianza en una institución que combina formación académica, acompañamiento y compromiso público.

Con proyección, desde el día uno

La decana de la FIO, Ing. María Peralta, fue la encargada de “romper el hielo” y abrir el encuentro con palabras que combinaron cercanía, orgullo institucional y mirada estratégica. Destacó la alegría de recibir a cada ingresante y agradeció la elección de la facultad como espacio de formación. “Empiezan una etapa donde van a tomar decisiones para una vida más autónoma. Elegir una carrera es pensar en qué mundo laboral quieren insertarse y cómo quieren desarrollarse. La ciencia y la tecnología nos permiten estar presentes en la ciudad, en el país y en el mundo”, expresó dando cuenta de una FIO sin fronteras.

También subrayó que la educación no sólo aporta conocimientos técnicos sino habilidades y valores: comunicarse, trabajar en equipo, tener creatividad, empatía y ser responsables. “Formamos a los y las profesionales que en seis o siete años van a transformar la sociedad”, remarcó como graduada en Ingeniería Civil, y ahora en su rol como docente y decana.

Familias atentas, y presentes

Luego fue el turno de la charla informativa con las familias. También, a sala repleta y seguida con mucho interés. Allí, en la planta alta del primer edificio, la decana puso el acento en el acompañamiento institucional. Habló de los servicios que ofrece la universidad: bienestar estudiantil, tutorías, residencia universitaria, comedor, equipos de orientación, psicopedagogía, asistencia social y salud.

La Ing. Peralta también explicó que “la autonomía se aprende. La universidad es demandante pero también es un espacio para hacer amigos, practicar deportes, socializar y crecer como personas. No están solos en este tránsito”. Lo dijo invitando a confiar en la FIO como una casa de estudios con 56 años de trayectoria, más de 250 docentes, 40 no docentes y más de 2 mil graduados y graduadas. De paso, adelantó que en breve habrá corte de cintas y que sus hijos serán los primeros ingresantes que tendrán gimnasio propio dentro del predio universitario.

Luego toma la posta la Secretaria Académica, Ing. Isabel Riccobene, para reforzar la idea de un camino compartido con roles diferentes. “Acompañamos y exigimos rendimiento académico. Formamos mirando de acá a diez años. No se trata solo de aprobar materias, sino de aprender a pensar, a resolver problemas reales desde el inicio y a desarrollar competencias para un mundo en permanente cambio”, enfatizó.

Habló de trayectorias posibles, no ideales, y del valor del apoyo familiar sin invadir. “La FIO sostiene, orienta y genera pertenencia para que cada estudiante sea protagonista de su formación”, planteó. 

El cierre llegó con aplausos y un amplio abanico de sensaciones compartidas. De repente se escucharon voces, risas y charlas que se amplificaron a cada paso. Un hormigueo de ingresantes recorrió aulas, laboratorios, biblioteca, espacios comunes y áreas de estudio, con protagonismo excluyente. En los pasillos se cruzaron con estudiantes de otros años que preparan exámenes, repasan apuntes o comparten un mate en el hall de entrada. Ese mix de tiempos —quienes empiezan y quienes ya transitan la carrera— dejó en evidencia la vitalidad de la vida universitaria y la continuidad de una comunidad que se renueva cada año.

Sin la Universidad Pública, imposible

 Son ingresantes y se les nota en la cara. Hay entusiasmo y decisión; también incertidumbre. Uno de ellos admitió estar sorprendido por la cantidad de jóvenes y anticipó tener ganas de empezar: “La matemática y la física me encantan. Vengo de una escuela técnica y tengo muchas expectativas”. Gabriel, que eligió Ingeniería Electromecánica, contó que ya es técnico y sueña con “trabajar en una fábrica o de manera independiente”. Alquila a pocas cuadras de la facultad y espera con ansiedad su primer día de clases.

Este martes comenzaron a cursar los diferentes módulos del Ciclo Introductorio. Serán semanas de ambientación académica, construcción de hábitos de estudio, adquisición de conocimientos y desarrollo de competencias. Ahí mismo, donde la FIO no solo los forma en contenidos disciplinares sino que los acompañará, guiará, escuchará e invitará a involucrarse activamente en su propio proceso de aprendizaje.

La jornada llegó a su fin, con escenas cargadas de sentido, como la protagonizada por Mirta, mamá de Luciano. “Me va a costar el despegue… pero agradezco que mi hijo pueda estudiar en la universidad pública. Para laburantes como nosotros, si no fuera así, sería imposible. Acá se abren puertas y se transforma la vida”, aseguró con voz anudada.

“Conocíamos la facultad y acá estamos, acompañando. Me encantó la reunión informativa para familiares, cómo nos explicaron… y acá se los dejo”, dijo con ternura conmovedora, convencida de que su hijo está en buenas manos.

Palabras sintetizaron el espíritu del encuentro: la certeza de que la educación pública sigue siendo la herramienta más poderosa para construir un futuro con más oportunidades, equidad y desarrollo; y que la FIO es el lugar indicado.

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