En Medio Oriente llueven más las amenazas que los misiles. Donald Trump no se cansa de ofrecerles a los iraníes “fuego, furia” y otras cosas y emociones más. Pero teme que la guerra se extienda más de lo que le conviene económicamente para no tener que buscar financiamiento en sus opositores internos y externos, como demócratas y republicanos ortodoxos que le reprochan aún el haber “ayudado” a Javier Milei con 20 mil millones de dólares para que pueda sortear las Elecciones Legislativas de octubre, después que los comicios de septiembre habían sido todo pérdida para el Presidente Argentino.
Entonces, la suerte de Milei está íntimamente vinculada a la de su padrino – regente, Trump, y la duración de la guerra. Tanto republicanos no trumpistas como demócratas no quieren saber nada con el mandatario argentino que no se cansa de “boquear” contra la oposición, periodistas y ahora contra el régimen iraní. “No tiene paz con nadie”, diría la tía Eduviges. La vida, para él, es un campo de batalla en todos los sentidos y la tranquilidad se pierde tal como se está perdiendo la estabilidad en los precios y la previsibilidad en el escenario económico.
El Gobierno está cada vez más cerca del precipicio y no se ha dado cuenta aún que se lleva puesto a la gran mayoría de los argentinos que ven día a día como se les achica progresivamente su capacidad de compra y se le agrandan sus deudas.
La novedad es que ya ni pueden tener la cobertura de PAMI, porque desde hace una semana que el Gobierno ha dejado de pagarle a los prestadores condenando a los afiliados a tener que pagar ellos sus atenciones. El panorama es cruel y siniestro en todos los sentidos. Para colmo, los opositores se empeñan en parecerse en sus conductas al oficialismo nacional en vez de mostrarse diferentes.
Mediante un comunicado de los farmacéuticos, a quienes se les adeuda cuatro pagos y están dispuestos a suspender la atención de los afiliados de PAMI, lo que sería siniestro, señalaron que la responsabilidad de todo esto la tendría el propio Ministro de Economía.
Trump, el Luis XIV de este siglo
La encrucijada de Trump es similar a la de Luis XIV cuando decidió financiar con más impuestos a la burguesía y pequeño – burguesía su guerra contra Inglaterra en territorio de Norteamérica y Canadá. Aquel monarca no quiso aflojar, por lo tanto no faltaban muchos años para que los franceses disconformes tomaran la Bastilla y acabaran con el absolutismo monárquico.
Estamos a dos siglos y medio de aquella época y los gobiernos no han aprendido aún que no se deben jugar con los límites ni con los pueblos. Aquella vez, la sociedad parisina hizo tronar el escarmiento y no parece ser tan diferente la coyuntura actual.
Entonces, si Trump no aprende la lección de la historia, el panorama parece previsible y en el horizonte, tanto él como sus aliados pueden asistir a una nueva toma de la Bastilla y a un empeoramiento de sus realidades sociales. El presidente norteamericano se comporta con la impunidad y la desaprensión de la monarquía absoluta y de la nobleza feudal que la rodeaba. Es decir, no piensa que uno es responsable de sus actos y tampoco le importa las consecuencias que genera en la gente.
Estos autoritarios son así de narcisistas y solo los moviliza sus afanes desmesurados de poder. No les importa otra cosa. Milei transita un camino semejante.
Las guerras médicas I
Tales combates se dieron en el siglo V antes de Cristo entre los medos – persas (verdaderos protagonistas en el mundo antiguo) y las ciudades griegas que se definieron en tres batallas, fundamentalmente la de Maratón, que decidió el destino cultural de Occidente. En efecto, para el sociólogo Max Weber, dentro de su esquema de causalidad histórico, ésta fue una batalla decisiva para explicar las causas de la impronta griega en el mundo occidental, simplemente porque fueron los griegos y no los persas quienes triunfaron. Para Weber, el resultado de Maratón nos definió culturalmente, excepto Luis D’Elía, Nicolás Maduro y otros que habrían decidido portar la cultura del perdedor de aquel combate de la antigüedad.
Pero éstas, las olavarrienses, son otras guerras médicas, y se desarrollan en escenarios estrictamente profesionales.
Efectivamente, mientras la población sufre por la caída del poder adquisitivo de sus salarios y la pérdida de la cobertura sanitaria, la lucha parece ser por los cargos. Por un lado, desbancaron al Director del Hospital de Oncología, Diego Saluzzi, quien había sido designado para ese cargo en abril de 2024 y oficializado en agosto de ese mismo año por el Gobernador Kicillof. Además, el escenario bélico se habría trasladado al ámbito de la Urología, en donde, al menos, dos profesionales cruzan cartas documento como orinando cada uno de ellos sus territorios.
Por otra parte, la gente de La Libertad Avanza de la Séptima arremete contra quien ostenta hoy un cargo en PAMI de General Alvear. Quien cumple esa función, que está a punto de dejar ese lugar, está un poco atosigado por la presión constante de los libertarios para sacarlo del medio. “El mes que viene renuncio porque no aguanto más”, dijo el futuro renunciante.
El suponía que se iría a imponer una estrategia acuerdista, pero eso parece imposible dentro del mundo libertario y de la política actual.
No se dan cuenta que el PRO, aunque sea con unos puntos, podría ayudar a definir las elecciones de 2027 y “esos puntos, por más que sean pocos, serían decisivos”, opinó. Pero la política en Argentina es puramente emocional, por lo tanto no se le puede pedir que contemple esos cálculos racionales propios de la política en serio.
Guerras médicas II
Pero, ¿qué pasó en Urología? Dicen que el conflicto entre los doctores Ricardo Krenz y Fabián Petrone, en su calidad de jefe del departamento, comenzó en febrero de 2025 cuando el primero presentó una queja formal por supuestas presiones de la misma dirección del sector, dirigidas además a la Dirección Médica. La respuesta de ambas conducciones se habría concretado recién en diciembre del mismo año, esto es, con una demora “innecesaria e incomprensible”, opinó un profesional. Para ese entonces el conflicto ya habría escalado lo suficiente, no se sabe si por dicha demora o porque ésta podría significar una especie de ninguneo que posiblemente irritó al urólogo demandante.
De todas maneras, el tema corre riesgo de quedar en el olvido porque el Jefe del Departamento se habría tomado una licencia y se jubilaría ni bien se reincorpore al servicio, por lo que el conflicto podría diluirse sin solución alguna o escalar políticamente por otra vía institucional.
“En Psicología, -opinó un profesional- esta falta de respuesta a Krenz podría ser encuadrada en la categoría denominada ‘desconfirmación de la mismidad’, creada por profesionales de Psicología y Comunicación de la Escuela de Palo Alto (California) para encuadrar posibles conductas de supuesta subestimación (en el barrio se lo llama comúnmente ‘ninguneo’) por no responder a interpelaciones que demandan alguna respuesta”. Hoy, el conflicto está a punto de disolverse por la jubilación de una de las partes en conflicto, o escalar políticamente, aunque no se puede saber hoy por qué vía institucional.
Escupir hacia arriba
Mientras tanto, el Jefe de Gabinete hace uso de esa incorregible conducta de los políticos de utilizar los bienes del Estado como si fuesen propios y haciendo lo mismo –o más- de lo que él le cuestionaba al ex presidente.
Se trata de esa vieja costumbre de la clase política argentina de establecer como forma de poder el “patrimonialismo”, que es tomar al Estado como “la extensión de su unidad doméstica”, o como su casa o patrimonio propio. Esta forma de dominación, como decía Max Weber, se practica en las provincias y en todos, remarco, TODOS los gobiernos nacionales. También los actuales,
El Presidente justifica en su funcionario Adorni y su esposa de utilizar los dineros y bienes públicos, lo mismo que hacían sus antecesores, y lo que le cuestionaba a lo que él calificó como “casta”. Es decir, lo mismo que con el cripto-gate, las coimas y los vuelos-gate, -entre otros-, desde el Gobierno se terminó escupiendo hacia arriba y practicando esa vieja costumbre nacional de servirse del poder en provecho propio.
El dilema radical
Afuera, la guerra amenaza la paz mundial y la seguridad nacional, y el propio Milei participa del conflicto como un aliado más de Israel y los EEUU y pone al país como escudo de sus provocaciones. En fin, algo que su antecesor, Carlos Menem, hizo con absoluta impunidad durante la “Guerra del Golfo”.
El Cambiemos original se organiza ya para las elecciones de 2027 y sus candidatos locales (¿Celeste Arouxet o un macrista de Santilli para el Municipio?) ya están realizando, como en el fútbol, la pretemporada de dichos comicios. Se manejan algunos nombres y buscan acompañamiento que hoy por hoy deambulan entre las brumas de la incertidumbre.
De todos modos, procuran una construcción genuinamente radical pero el Comité Provincia muestra un desorden que no ayuda. “Todavía no tenemos los resultados de los comicios partidarios de 2024, miramos demasiado hacia dentro y no hacemos lo mismo para afuera. Queremos representar una tercera opción que defienda nuestros principios históricos y todo lo que nos identifica”, dijo Francisco “Pancho” González, concejal radical. “Pero, repito, todavía no sabemos quién ganó hace dos años y nos conduce un comité de contingencia”, amplió.
Destacó enfáticamente a Maximiliano Pullaro y al Intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella, muy apoyado por el propio Gobernador santafesino para ser una figura central del partido. Pero, aquí no saben si construir un candidato propio o si podrían formar parte de aquel Cambiemos que pudo ganar en el distrito aunque con un mayor protagonismo.

