Del lunes 18 al domingo 24 de marzo se conmemora la Semana Mundial del Parto Respetado, que tiene como objetivo visibilizar los derechos de las personas gestantes durante el embarazo, el nacimiento y el puerperio.
Esta iniciativa, que nació en el año 2004 gracias a la Asociación Francesa por el Parto Respetado (AFAR), promueve prácticas que eviten las intervenciones innecesarias, haciendo hincapié en el respeto por los tiempos fisiológicos, la intimidad y la autonomía.
La Voz de Olavarría mantuvo una charla con la Licenciada en Obstetricia Yésica Wilt, quien posee una amplia y reconocida trayectoria en la ciudad, acerca de la importancia de acompañar a la mujer en todas las etapas del embarazo, no solamente desde lo profesional sino desde lo psicológico y emocional.
“Cuando hablamos de parto respetado hablamos de derechos y del poder de la información que tiene que tener esa mujer y esa familia”, expresó Yésica Wilt, quien afirmó que “vivimos en un mundo muy violento, donde incluso ya en las familias hay vulneración de derechos o el respeto no está tan en la diaria, entonces hablar de parto respetado es saber que tenemos un otro enfrente, el cual tiene derechos y tiene obligaciones por lo que tenemos que ser cordiales. Muchas veces me pongo en mente eso cuando me toca asistir, entonces asisto y atiendo como me gustaría que me atiendan a mi”.
Sobre esos derechos que poseen las personas gestantes, Wilt explicó que “hace años que se vienen trabajando y se relacionan con poder estar informadas, ser llamadas por su nombre, ofrecerles todas las posibilidades de tratamiento, estar en contacto permanente con su hijo y no ser separados para rutinas o estudios que no requieran inmediatez, estar acompañadas para poder amamantar o que esté presente una persona si es su deseo”.
Con respecto al rol sumamente importante que cumple la obstetricia, destacó que “acercarse a una obstétrica o una partera habilita a que podamos acompañar emocionalmente a la mujer, evacuar sus dudas, sus miedos, independientemente de si se atiende en el sector público o privado, o sea un embarazo que por ahí tenga cierto riesgo de salud y debe ser tratada por un médico especialista en ginecología”.
“El hecho de poder acompañar y sostener emocionalmente a la persona gestante y a la familia ayuda a derribar muchos miedos, muchos temores y a poner en palabras lo que les pasa y lo que las atraviesa para que cuando llegue el momento del nacimiento lo puedan atravesar con información, con seguridad y con acompañamiento”, sostuvo.
Y agregó: “Muchas veces en esto del acceso a la inmediatez, a las redes sociales y a la desinformación se replican historias que por ahí son historias de otro y no son historias propias. Hay tantos nacimientos como personas y embarazos, incluso en una mujer no todos sus embarazos y no todos sus nacimientos son iguales, cada oportunidad es única”.
Por último, reflexionó: “Yo siempre digo que agradezco que en estos años que llevo no soy la misma partera que se recibió hace 20 años atrás, sino que tengo la apertura, la facilidad y la curiosidad de poder aprender y uno aprende con un otro, aprende con la persona que asiste, y ellos también nos tienen que empezar reclamar la información y la contención porque como hay derechos también hay obligaciones, entonces nuestra obligación como profesionales es poder brindar todas las herramientas para decidan de una manera segura”.

