En la última semana, el Gobernador Axel Kicillof, un poco cansado de la interna de su espacio, decidió gastar sus energías fuera del pero/kirchnerismo e insinuó su lanzamiento para las presidenciales del 2027. No puede reelegir en la Provincia y otro candidato en el peronismo no parece haber. Ésta es su oportunidad para lanzarse y poner en marcha su Clio pero esta vez para recorrer la república.
Es lo que piensa hacer. Ya comenzó su lanzamiento en el territorio bonaerense en donde mandó a comenzar o continuar con el armado de su facción política “Movimiento Derecho al Futuro”. En Olavarría ya lo está armando con José Eseverri como figura visible y relevante junto con Liliana Schwindt, su esposo “Mingo” Vitale y otros.
Con esta movida, Liliana completa su periplo que comenzó con su incursión en el duhaldismo (fue candidata de Chiche Duhalde en 2005), luego con Francisco de Narvaez, posteriormente en el massismo, con el que le pusieron fin a la aspiración de reelección indefinida de Cristina Kirchner (2013), para pegar el salto, luego, hacia el corazón del ultrakirchnerismo en el “Instituto Patria”.
Posteriormente emprendió el regreso hacia la ortodoxia peronista de “El Frente” y hoy decide alinearse con Kicillof, quien tiene ganas de ponerle un cierre a la grieta interna y ser una opción contra la derecha y el ajuste de Javier Milei.
Kicillof pretende ser, además, la conducción del Partido Justicialista que fue “tomado” por Máximo Kirchner. El Gobernador sabe que pese a que el PJ fue subestimado verbalmente por el mismo Perón, la estructura partidaria tiene un valor formal e institucional decisivo a la hora del armado de listas, designación y legitimación de las candidaturas y todo lo que tiene que ver con una elección, sean PASO o Generales. Es por ello ordenó o legitimó el armado local y seccional. En el primer territorio, José parece ser la figura central y en la Séptima será Hernán Ralinqueo, el consejero regularizador del partido en la Sección. El kicillofismo se va consolidando en casi todas las secciones electorales aprovechando que más de la mitad de los jefes comunales apoyó con su firma el lanzamiento de MDF unos días antes del desdoblamiento electoral en la Provincia. Así lo advirtió en el programa radial “Un Cacho de Mañana” por FM 105.1. el Intendente de Laprida, Alfredo Fisher, uno de los kicillofistas de la primera hora.
El retorno de José
En Olavarría, José Eseverri será posiblemente la figura central, un radical “K” que fue bien recibido y acríticamente por el kirchnerismo en 2005, cuando su padre pactó con Néstor Kirchner para integrar su espacio. Pese a ello, Eseverri hijo fue combatido por el camporismo y el núcleo duro K y mucho más lo fue en enero de 2013, cuando decidió sumarse al Frente Renovador de Sergio Massa que prefiguraba un kirchnerismo y un perokirchnerismo crítico y una alternativa a la hegemonía que en ese momento ejercía Cristina Kirchner.
Fue reelecto y sus gestiones en el Municipio tuvieron el éxito de su padre con un plus conceptual y un estilo diferente al de su antecesor y progenitor. Luego, su intento de conformar una tercera vía fracasó como en todo el país pero dejó un recuerdo más que aceptable de sus gestiones. José Eseverri equivocó su estrategia, según algunos, cuando, en circunstancias de la interna Aníbal Fernández/Julián Dominguez, jugó su suerte con el quilmeño que en ese momento representaba a un kirchnerismo que ya había saturado al electorado independiente, y un Dominguez opaco y anodino representado en Olavarría por un santellanismo que no aportó mucho para mejorar sus expectativas en esta parte de la Provincia.
Para ese entonces, José languidecía junto al kirchnerismo duro y un massismo que no había sabido vencer el fatalismo de la grieta. (Hoy Massa sigue creyendo en ser la salida acuerdista entre dos partes del pero-kirchnerismo tan enfrentadas como “tirios y troyanos”.
Hoy, la figura de José Eseverri puede ser uno de los principales re-generadores del peronismo local que no puede ni ha podido encontrar un liderazgo de origen.
El dilema de la edad en la política
Pero vayamos a la restricción etaria para ejercer el poder y el prejuicio que algunos tienen por ello sobre Kicillof. El monarca bíblico Salomón pudo refutar ese mito, aunque existen varios casos similares al del hijo de David. De todos modos, no es lo mismo el amor que la política, simplemente porque en el primero prevalece lo emocional y en el segundo posiblemente el factor racional y especulativo, esto es, el respeto y la atención “al momento oportuno” para actuar, contenido en algunos libros de teología cristiana y dentro de las tres tentaciones de Cristo antes de Semana Santa.
Sigamos con ese eje, el del prejuicio por la edad del Gobernador para poder ser Presidente. Por ahí estiman que el Gobernador es demasiado joven para aplicar este saber político, pero se olvidan que con la presión y el estrés que le provocan Máximo, Cristina y en un nivel menor Massa, ya lo han graduado con distinciones en tales materias.
Pero digamos también que en los temas políticos, el factor tiempo presenta algunas contradicciones. Por un lado se lo valora positivamente como “experiencia y madurez” y por el otro se lo representa como agotamiento y falta de energía para llevar a cabo un proyecto político.
Aunque, más allá del mito y su prohibición, los candidatos son valorados por lo hecho en su gestión (si es que la tuvo) y por las expectativas que generan en la gente. En ese caso y frente al brutal ajuste de Milei, el candidato, sea peronista o radical, no debe ahorrarse promesas –populistas o no- de un futuro mejor y más aliviado para los bolsillos populares. No existe otra manera de vencer electoralmente al ajuste y esa creencia, como el tango –o la religión-, que para ser feliz “primero hay que saber sufrir”. El pueblo argentino ya conoce lo que es la carencia y el dolor. Ahora ya es tiempo de aprender a disfrutar. Solo falta que alguien lo proponga y que la gente lo acompañe a la hora de votar.
El misterio del oro
Por lo tanto, todos los prejuicios etarios y toda la especulación filosófica sobre si Kicillof estaría o no capacitado para gobernar se saldaría solamente con las urnas. El resto parece un juego tan enigmático como el de poder saber qué hizo el Gobierno con el oro del Banco Central porque hoy por hoy no se sabe si está en Londres, en Basilea, en el BCRA o lo están usando para sacarle alguna rentabilidad en el mercado mundial. Por lo general el oro brilla, pero actualmente, la enorme falta de transparencia sobre lo que se hizo con esos lingotes los han opacado ostensiblemente y ya no brillan como antes. Ahora solo falta perderlos en algunas de las cuevas o “islas” financieras mundiales. Por la falta de claridad, se trataría, entonces, de una suerte de búsqueda del tesoro similar a las de Robert L. Stevenson en el Siglo XIX. Piratas sobran para la nueva aventura.

