La guerra en el Oriente Medio está teñida de odios milenarios. Hoy, la región se parece mucho más al Séptimo Círculo que el Dante le reserva a los violentos en el Infierno que a factores históricos. Allí, tal como lo es hoy, los violentos son castigados a pelear constante y eternamente y sin poder detener la violencia. Algo similar pasa en la misma realidad histórica en donde árabes y hebreos, sunitas contra chiítas y todas las naciones, etnias y religiones de la región pasan sus vidas peleando hasta el hartazgo. Y sin ninguna solución para pacificar esa porción de la geografía mundial.
¿El antisemitismo sigue en pie en la geopolítica de la zona y en gran parte del mundo? Desde el fondo de los tiempos que los judíos deben pelear contra ese prejuicio.
Desde el Mercader de Venecia de Shakespeare, la persecución católica pos Reyes Católicos hasta la Revolución Rusa y la persecución stalinista, el mismo caso Dreyfus en Francia, el nazismo en Alemania y su genocidio mundial, el antisemitismo parece seguir con vida, y ha sido siempre un factor profundamente divisorio en la humanidad y una excusa para la guerra.
No se sabe hasta qué punto la guerra en dicha región es hoy producto de este odio racista, de una pelea interminable de países pobres contra ricos, de monarquías teocráticas vs. regímenes más o menos democráticos contra otros regímenes feudales y profundamente patrimonialistas, o si la guerra que se padece el resultado de la intromisión de los imperios mundiales en la región, fundamentalmente el norteamericano y el ruso. Concretamente, no se sabe todavía si los judíos contra palestinos e iraníes se debe a factores económicos y políticos o a odios racistas. O a un fatalismo poético como el del autor de la Divina Comedia. Lo cierto es que el deseo del catolicismo de hacerles pagar al pueblo israelí la muerte de Jesucristo parece continuar vigente como lo reflejan muchos historiadores. Pero parece ser que el nazismo terminó ganando su batalla cultural.
También es posible que Israel o la porción más absolutista de ese pueblo pretenda arrasar con todos sus enemigos, míticos o históricos, los que fueren, y hoy esa nación sea realmente la que lidere la guerra que ni a Trump le conviene políticamente ni ante el mundo ni ante sus propios electores norteamericanos. El pueblo estadounidense está extenuado con tantas guerras y ya no sabe cómo terminar con ellas. Los permanentes conflictos bélicos son actualmente casi una razón de ser del régimen norteamericano. Ha pasado a ser casi un componente cultural, además de económico, claro.
Y, como si todo esto fuera poco, del otro lado hay una monarquía teocrática que pretende instalar en el mundo un liderazgo religioso universal, absolutista y mesiánico, para colmo romantizado por un supuesto progresismo mundial que pretende hacer de este régimen la referencia de lo ideal, solo por odiar a judíos y estadounidenses. En síntesis, un cóctel explosivo que tiene al mundo en vilo.
Los dos relatos: patria y libertad
El presidente argentino esgrime permanentemente un discurso completamente errado, mesiánico, lleno de odio y de odiadores y promete una “patria” de grandeza, cuando hasta el momento solo ha dado miseria, sometimiento y destrucción.
No hay mucho misterio: los seres humanos no queremos otra cosa que vivir con dignidad, comer todos los días como corresponde y gozar de las libertades políticas y constitucionales que actúan como verdaderos frenos contra cualquier abuso de poder.
Al concepto de “patria” se lo ha sobredimensionado y también romantizado para defender en su nombre regímenes inhumanos, antidemocráticos y violatorios de las garantías constitucionales más básicas. Un claro ejemplo de ello fue el intento de recuperar las Islas Malvinas por parte de una dictadura asesina que solo quería perpetuarse en el poder.
Por eso y por muchas cosas más, no se alcanza a ver que en nombre de lo que denominan “patria” se defienden regímenes inhumanos, autocráticos y llenos de contradicciones. Del mismo modo, el vocablo “libertad” también fue y es utilizado para maquillar regímenes ajustadores y generadores de absolutas e irritantes desigualdades sociales.
El escritor Alejo Carpentier dice en su novela “El siglo de las luces” que en el mismo barco que traía al continente americano “la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, también venía la guillotina.
Lamentablemente, el valor libertad es usado hoy en Argentina como excusa para aplicar modelos de vasallaje, empobrecedores de las grandes mayorías angustiadas por la pérdida de los puestos de trabajo, mientras los políticos oficialistas hacen uso de los privilegios sea para adjudicarse cuantiosos aumentos de sus dietas, créditos jugosos de bancos oficiales y negociados financieros de toda índole. Aplican con un cinismo insoportable un modelo que es la representación de un darwinismo social irritante e inhumano que va condenando a los rezagados que se van cayendo del sistema.
La gente ha ido poco a poco saliendo de ese sueño diurno de la grandeza mileista y hoy reacciona duramente contra el régimen como lo evidencia el reciente sondeo de opinión realizado por la consultora Zuban – Córdoba.
Milei, por el piso
En efecto, la encuesta refleja la caída estrepitosa del Gobierno y el desaliento y la decepción de una enorme mayoría que ve en el oficialismo otro fracaso como nación y como pueblo, sea por su modelo económico como también por sus escándalos de corrupción y ese sempiterno afán de la política de sacar partido del uso y abuso de poder. Efectivamente, frente a la pregunta de “en qué dirección cree usted que va el país”, el 65% responde “incorrecta” y solo el 28% opina que es la “correcta”.
El 55% dice que su situación personal “empeoró” con la aplicación del modelo económico actual, y el no poder llegar a fin de mes o las deudas se combinan con una percepción renovada de la corrupción (casi el mismo porcentaje que el de la insatisfacción económica), indicador que no estaba hasta el momento. Los números podrían reflejar un gran desaliento o decepción, como si la gente ya no confiara en el Gobierno, y eso es letal para el modelo económico.
Kicillof, con los tapones de punta
El Gobernador Kicillof vino a Olavarría a inaugurar una linda obra, el Polo Judicial, pero dejó varios mensajes políticos dirigidos a los funcionarios judiciales y a la interna peronista.
Les anticipó al personal de Justicia que se vienen tiempos difíciles para los bonaerenses y les pidió compromiso y celeridad con los reclamos judiciales de la gente frente a los ajustes que están por venir. Además, les advirtió a su tropa que se viene una interna furiosa con La Cámpora y recomendó a su gente estar atenta frente a esta arremetida. Y en Azul y en Olavarría les puso nombre y apellido a quienes liderarían esa avanzada camporista.
Aunque parezca increíble, el Hospital de Pediatría atravesó esta semana una agresión similar a las que padecen las guardias de los hospitales del Conurbano.
“El hospital está desmadrado”, sentenciaron profesionales del área. “La jefa no se planta afuera”, añadieron y se autoperciben como el último orejón del tarro. Además, cargaron contra la política oficial que está bancando el 60 o el 70% de Cemeda, que es una clínica privada, que hoy tiene garantizada el mantenimiento, dispararon.
El PRO por dos
El PRO de la Séptima respalda y promueve la candidatura de Mauricio Macri para presidente en 2027 y cuestiona el sometimiento que observan en Cristian Ritondo y Diego Santilli con el mileismo.
Si bien falta un periodo largo para las elecciones del 2027, los movimientos internos en cada organización iniciaron, como es el caso del PRO. Y es que luego del acto encabezado por el líder del partido, Mauricio Macri, Ramiro Ortíz, referente amarillo de la Séptima Sección, ratificó la idea sobre presentar un candidato a presidente propio de cara al año próximo.
En síntesis, el PRO está dividido en la Séptima. Por un lado está el sector referenciado con el olavarriense Ezequiel Galli, quien actualmente es una de las personas más importantes del Gabinete del Ministro de Interior, Diego Santilli, que ocupa un rol de relevancia. Mientras que por el otro está el armado del presidente del PRO Bonaerense, Cristian Ritondo, que en la Sección cuenta con dirigentes como el diputado nacional Javier Sánchez Wrba; el propio Ortiz, y la bolivarense Sandra Santos.

