“Existe hoy una enorme bronca por la decisión de quitar los subsidios en zonas frías del servicio de gas”, expresó un dirigente al referirse a la decisión del Ejecutivo Nacional y un centenar o más de diputados aliados del oficialismo, sean radicales, peronistas o macristas. Lo cierto es que si el Senado acompaña eso (que seguramente acompañará), apuntó la ex diputada radical Danya Tavella, los argentinos deberán pagar entre un 30 y un 50% de aumento en la tarifa de gas, y tal vez más, lo que irá a incrementar el monto de gastos fijos que tiene cada familia argentina.
Según Néstor Pitrola, diputado del FIT (Frente de Izquierda de los Trabajadores), “es un tarifazo directo y otro indirecto y encubierto y existen hoy doce provincias afectadas por esa decisión”, tras lo cual se refirió a la quita simultánea que el Gobierno le aplicó al campo y a las distribuidoras de energía eléctrica. Es decir, una suerte de Robin Hood o un robinhoodismo a la inversa, esto es, se le quita ingresos a los pobres para dárselos a los ricos.
“Esto no se aguanta más –exclamó- la mitad de los laburantes argentinos gana menos de 800 mil pesos, el PAMI está colapsado junto con el resto de las obras sociales, pero aún así, los diputados aliados en vez de votar a favor de los más vulnerables terminó obedeciendo a sus gobernadores a cambio de algunos ATN, respondiendo a un sentimiento antipobre”, y luego describió algunas motivaciones del voto aliado al oficialismo: “Algunos radicales son aliados del oficialismo y se ubican en la extrema derecha mientras que al peronismo sólo parece interesarle garantizar la gobernabilidad. Por eso les obedecen a los gobernadores que yo califico como transaccionales”.
Algo así como gobernantes capaces de “transar” con el Gobierno Nacional cualquier cosa a cambio de algunos ATN, y ya no se sabe si son autónomos o delegados del poder central. Algo así, -al menos algunos- como aquellos sátrapas del imperio persa que podían llegar a transar con los griegos o con los persas con tal de conservar sus poderes y privilegios, y lo hacían con absoluta normalidad, como si estos saltos políticos fuesen parte del sistema. Tanto fue así que el macedonio Alejandro Magno pudo vencer al Imperio de Darío III utilizando mucho más la vía política que militar.
Estos jefes de las satrapías o “protectores de provincia” se movían como se mueven hoy algunos gobernadores, por ejemplo, al ordenarles a los diputados de sus dominios votar de tal o cual manera pero nunca a favor de los ciudadanos de sus territorios. Pero siempre muy lejos de sus identidades políticas y muy cerca de sus intereses mezquinos.
La farsa de la representación
En síntesis, esta es una historia real, difícil de creer, pero desgraciadamente real, de gobernadores que asumen para representar un simulacro de federalismo de provincias presuntamente autónomas manejadas como títeres por un poder central casi absolutista, y legisladores, aunque elegidos directamente por el pueblo luego actúan y sienten como representantes no de gente que los votó para que los representara en el Congreso de la Nación sino que obedecen sumisamente a sus gobernadores para preservar formalmente su lugar en el poder.
Además, y dentro de un rol que nada tiene que ver son sus representaciones de los ciudadanos, son capaces de apoyar leyes emanadas del poder central que les quita a los votantes el calor energético que merecen por derecho en sus propios hogares pero que se les arrebata discrecionalmente como si fueran esclavos.
Pero, ¿de quién es la responsabilidad de votar a favor de la quita de la Zona Fría? ¿de los diputados o de los gobernadores que les ordenaron cumplir ese rol? La diputada Danya Tavela no dudó: “Todo eso tiene que ver con el poder que tiene el Gobierno sobre los gobernadores y el que tienen algunos de éstos sobre sus diputados. Y no hay ninguna duda que en el Senado va a pasar lo mismo. Deberían ser representantes de los ciudadanos, pero no es el caso ni de los gobernadores ni de sus diputados obedientes”.
Para la ex diputada “es el marco del juego legislativo. Lo ideal –sugirió- sería discutir un esquema de subsidios de manera inteligente para segmentarlos del mismo modo”. El caso de Mendoza es casi emblemático respecto de este mecanismo espurio porque “por ahí al Gobernador no le importaría que la gente se muera de frío pero posiblemente si le importa que el Gobierno Nacional sea exitoso”, disparó, marcando claras diferencias dentro de la UCR entre ella y el Gobernador Alfredo Cornejo, “un fuerte aliado del Presidente” y ubicado en la derecha de la política nacional.
Un modelo perverso
La ex legisladora nacional se sitúa hoy junto con la línea intermedia de Maxi Pullaro, Gobernador de Santa Fe, quien promueve una corriente alternativa respecto de la polarización casi irritante entre el mileismo y el kirchnerismo. “Es una polarización que estupidiza, envilece y empobrece el debate político”, señaló.
El resultado es que el país tiene hoy una imagen que va cayendo a causa del ajuste y su inhumanidad pero enfrente nadie capitaliza políticamente esa caída.
Para el ex concejal peronista y hoy kicillofista, Sergio Milesi, la falta de oposición tanto partidaria como popular es porque la gente se encuentra presa de un shock, pero es de suponer que cuando salga de este estado apelará al remedio democrático del voto para poder revertir la situación.
Cargó contra la pérdida del poder adquisitivo del salario promovido por el modelo económico actual porque “lo que se redujo es el ingreso disponible que tiene la gente cuando separa los gastos fijos que aumentan aceleradamente del dinero que tiene para gastar y poder terminar el mes. Tanto es así que mientras los gastos fijos se fueron al diablo (subieron un 500%), los salarios apenas rozan el índice de inflación. En el tema de las zonas frías, las tarifas crecieron y a la par se quitaron los subsidios, por lo tanto el aumento es por partida doble”.
Además, y como completando la trampa del sistema, “el trabajador registrado hoy cobra mucho menos que el informal, quien cobra un 280% por encima del formal. Al Gobierno le sirve esto porque hace un combo entre ambos para hacer creer que el salario creció”.
Entonces, dentro de una economía que crece para la minería extractiva de metales pesados, el sector financiero y el campo, las mayorías son las grandes perdedoras del modelo, consecuentemente el grueso de los trabajadores ha perdido y seguirá perdiendo dentro de una redistribución del ingreso completamente retrógrada e injusta.
Pero, ¿cómo se revierte esta situación sin una oposición que exprese claramente una alternativa? “Como decía anteriormente -respondió Milesi- con el remedio democrático del voto”.
Metáforas
Dentro de estas comparaciones históricas y metáforas que tiene la política nacional, casi como en el Juego de la Oca, se avanza un casillero y luego se retroceden dos. Esto mismo grafica lo ocurrido con las limitaciones a la reelección indefinida de los cargos, tanto que hoy se está a punto de debatir volver al mecanismo anterior al de la ley que limitó tales reelecciones para retornar a la ocupación eterna de los puestos políticos, algo que sería contrario absolutamente a la alternancia prevista en los regímenes democráticos y republicanos.
Para el diputado provincial por la Coalición Cívica, “la idea de limitar los mandatos no significa que quien ocupaba el cargo deba irse a su casa porque puede ocupar otros cargos y eso es muy sano y positivo. Digamos también que la perpetuidad tiende a generar una deformación en el tema de la alternancia. Por eso yo acompañé la limitación impuesta durante la gestión de María Eugenia Vidal”. Entonces, como en el juego de la OCA, se podría estar a punto de retroceder más de lo que se había avanzado. Además, como en el Juego del Ta-te-ti, cuando el puesto en disputa es un cargo ejecutivo, la ventaja es más notable porque tener el centro garantiza un triunfo fácil sobre el eventual oponente. Y esto no es solo una metáfora.

